sábado, 26 de mayo de 2012

Denuncian violencia física e institucional hacia mujeres indígenas

Denuncian violencia física e institucional hacia mujeres indígenas





  • Señalan imposición de métodos anticonceptivos
    Laura Islas
    El machismo y los usos y costumbres aún afectan a muchas mujeres del país
    México DF, mayo 25 de 2012.
    Discriminación, métodos anticonceptivos impuestos sin consentimiento, pésimos servicios de salud, violaciones, falta de acceso a servicios básicos como agua y violencia física e institucional, fueron algunas de las denuncias que mujeres indígenas de las culturas Náhuatl, Xi´oi y Tenek, del estado de San Luis Potosí, realizaron durante la entrevista focalizada “Las mujeres indígenas y sus experiencias en torno a su salud sexual, reproductiva y social” realizada en el auditorio Rafael Nieto de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).
    En el evento, organizado hace una semana por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, Juan Felipe Cisneros Sánchez, asesor sobre cuestiones de planeación, organización y desarrollo de comunidades mesoamericanas fungió como moderador.
    Inicialmente se abordaron asuntos como el rol que las mujeres indígenas ocupan en sus comunidades y la manera en qué viven su sexualidad, sin embargo, pero poco a poco surgieron las denuncias por parte de las entrevistadas.
    Araceli Hernández Cruz, de la comunidad Tamazunchale, señaló que en estas localidades existe “mucha discriminación porque no hay doctores ni traductores, tampoco se tiene acceso al agua y por lo tanto, al asistir a los Centros de Salud sin habernos bañado, se nos niega la atención”.
    “¿Dónde están los derechos de las mujeres indígenas?” preguntó Dominga Rubio González, originaria de la comunidad Santa Catarina, al denunciar que médicos operan a las mujeres sin su consentimiento después de dar a luz para evitar que tengan más hijos e incluso algunas de ellas llegan a morir por desconocer esta situación y no tener los cuidados adecuados.
    Enfatizó que incluso llegan a ser violadas para recibir los beneficios del programa Oportunidades. “Los médicos se aprovechan del poder que tienen, eso pasa mucho en el Centro de Salud”.
    Diana Carolina Santiago, de Xolol, San Antonio, consideró necesario e importante difundir los derechos sexuales y reproductivos no sólo a las mujeres sino también a sus esposos, porque ellos no les permiten ejercerlos. Recomendó difundirlos en las lenguas originarias porque “los doctores si los dan en español, pero muchas señoras no los entienden”.
    Por su parte, Maribel Zúñiga Martínez, licenciada en Derecho y hablante de la lengua Tenek, explicó que las mujeres desconocen que tienen derechos y a quién acudir en caso de que estos se violen. Dio algunos datos de la Consulta sobre la Situación que Guardan los Derechos de las Mujeres Indígenas en sus Pueblos y Comunidades, la cual abarcó cuatro ejes temáticos: salud reproductiva, violencia y derechos humanos, participación política y acceso a recursos.
    Entre las problemas detectados resaltó que por usos y costumbres, el hombre no permite a la mujer utilizar métodos anticonceptivos. Otro es la falta de infraestructura y personal capacitado en las casas de salud, clínicas y hospitales, “porque a veces no hay un buen entendimiento entre las personas de la comunidad y el personal médico”.
    Además, señaló que la mayoría de las mujeres no decide sobre su propio cuerpo pues en esas comunidades aún prevalece la idea de que el hombre es quien decide cuántos hijos van a tener. Destacó que las mujeres ya no quieren matrimonios forzados provocados por los usos y costumbres.
    “Algunos padres de las comunidades tének, náhuatl o Xi´oi, cambian a sus hijas por dinero o terrenos”.
    Tipos de violencia
    Entre los tipos de violencia que se presentan dentro del entorno familiar en su comunidad, mencionó Maribel Zúñiga, resaltan la física y la psicológica, y denunció la violencia institucional que sufren muchas personas indígenas al acudir a hospitales, ayuntamientos o ministerios públicos, entre otras instituciones, donde no son atendidas por su forma de hablar o por vestir el traje típico de la región.
    Consideró importante hacer adecuaciones a la ley de administración de justicia indígena para incluir dentro de los jueces auxiliares a una mujer que dé la confianza de ir a denunciar violencia física, y en el caso de la institucional recomendó sensibilizar a los funcionarios y servidores públicos.
    Sobre el tema, Diana Carolina Santiago, resaltó que en su comunidad los hombres ya no utilizan la violencia física por ser visible debido a los moretones que deja, por lo que ahora utilizan las palabras para herir a sus esposas y a sus hijos. Destacó la necesidad de tipificar como delito la violencia institucional ejercida por los servidores públicos.
    “¿Pues qué hiciste mujer?, a lo mejor hiciste algo o dijiste algo, por eso te golpearon, ¿dónde se ve el moretón o la sangre que te está escurriendo? Sin sangre no puedo hacer nada, vente cuando ya estés bien golpeada”, acusó Dominga Rubia e hizo mención de que se necesita que los jueces sean concientizados, capacitados y tengan todas las herramientas para evitar la discriminación.
    Por último, el magistrado Ramón Sandoval Hernández, coordinador de la Comisión de Asuntos Indígenas del Supremo Tribunal de Justicia del Estado, quien estaba presente y participó después con la conferencia magistral “Justicia y mujer indígena”, se comprometió a llevar las denuncias y propuestas expuestas al Tribunal de Justicia.
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